¿Cuántas
veces nos hemos (nos han) preguntado qué tres objetos nos llevaríamos a una
isla desértica? Las respuestas son tan variadas como los gustos y necesidades de cada uno. Pero
seamos realistas, ¿qué posibilidades tenemos de terminar, con previo aviso
además, en una isla desértica? Efectivamente ninguna.
Por
eso, es mejor replantearnos la pregunta y adecuarla a nuestra realidad.
Metidos
de lleno en el invierno y en la temporada de nieve, nada mejor que dejar volar
la imaginación, vernos el próximo fin de semana en la montaña y pensar:
“¿Qué
música voy a llevar?”

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